Los Tres Enemigos Silenciosos de tu Bicicleta

Guías Básicas

1. El exceso de agua a alta presión Lavar la bicicleta con hidrolavadoras a presión es tentador, especialmente después de una rodada llena de barro en la montaña. Sin embargo, el agua a alta presión logra vencer los sellos de goma y se introduce directamente en los rodamientos del centro, la dirección y las manzanas de las ruedas, lavando la grasa interna y provocando óxido prematuro. Es mejor usar un balde, jabón biodegradable y una manguera normal sin presión.

2. El lubricante equivocado Usar aceites de cocina, aceites para máquinas de coser o el famoso WD-40 multiusos como lubricante de cadena es un error común. Estos productos acumulan polvo y suciedad del camino a una velocidad increíble, creando una pasta abrasiva que destruye la transmisión. Utiliza siempre aceites específicos para ciclismo a base de cera o teflón.

3. Ignorar los ruidos extraños En una bicicleta, un ruido nunca desaparece por sí solo; por el contrario, suele empeorar. Un pequeño crujido al pedalear suele ser el aviso de que el eje central se está quedando seco o tiene un grano de arena. Atender estos ruidos a tiempo te evitará tener que cambiar piezas completas más adelante.

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